INVESTIGACIÓN

«LENGUAJE AUDIOVISUAL Y METODOLOGÍA DE APLICACIÓN EN LA EDUCACIÓN PÚBLICA»

 (PRIMER AVANCE DE INVESTIGACIÓN)

TVIN – CANAL AUDIOVISUAL INSTITUTO NACIONAL

PARA LA ENSEÑANZA, DIFUSIÓN Y DESARROLLO DE LA EXPRE­SIÓN AUDIOVISUAL Y DE LA CULTURA CINEMATOGRÁFICA EN LA EDUCACIÓN

«Mientras fui un fracasado acumulé experiencia, cultura y conoci­miento de la vida, fui formando mi gusto y mis con­cepciones artísti­cas. Y después, cuando llegué a ser reali­zador, empecé a distribuir todo aquello, a darlo, y, prácticamente, no volví a acumu­lar nada.»

Mijail Romm.  

  1. INTRODUCCIÓN

Investigador:  Pablo Vial

Línea  de  investigación:  Lenguaje audiovisual y Educación pública.

Duración  del  proyecto para la Investigación:  Indefinida

Tipo  de  proyecto:  Investigación aplicada

OBJETO  DE  ESTUDIO

Que el cine -y de manera más amplia, toda la comunicación audiovisual generada a partir de la televisión, el video y la internet- forma parte de nuestra vida cotidiana, es un hecho tan evidente que no pecaríamos de exageración si afirmáramos que del total de la información que recibimos del mundo a diario, más de un noventa por ciento lo es a través de imágenes audiovisuales, como representaciones mediatas de los hechos informados. Ello significa, entonces y a lo menos, que para formarnos una opinión o acceder a un conocimiento del mundo, necesariamente debemos interpretar aquella realidad que nos viene representada.

Si no interpretamos, es decir, si no hacemos una labor de recomposición individual, creativa, de aquello que nos es mostrado -también de acuerdo a ciertos parámetros y estándares estéticos, y a determinadas intenciones previas -de todas maneras estaremos, por naturaleza, obligados a formarnos una opinión, a «conocer» y en consecuencia a «actuar». Y en ese caso, nuestras opiniones y conductas serán siempre un fiel reflejo de valoraciones y concepciones que -pudiendo ser todas muy respetables- habremos tenido que asimilar consciente o inconscientemente bajo los títulos de “la verdad», «realidad objetiva», o, simple­mente, «percepción intuitiva». señales que constituyen la base estética de la manipulación a nivel de comunicaciones. Es claro también que esto último, más que por una característica de las obras presenciadas, se da por una carencia o incapacidad de lectura e interpretación de los espectadores. Y con este juicio estamos queriendo reva­lidar el concepto de intuición: Es conveniente entender -en el plano artístico y creativo- la percep­ción intuitiva como una capacidad de apreciación muy superior a la académica, por cuanto, dado un profun­do dominio esté­ti­co y teórico del espectador, más una vasta trayec­toria y experien­cia vital que necesariamente debería traducirse en una gran sensibili­dad poética, no cabe duda que la persona de que se trate experi­men­tará un talento muy agudo para gozar de los aspectos esenciales de una obra de arte, sin mayores esfuerzos intelectuales, directa­mente al corazón de la misma y desde el suyo pro­pio…

Resulta tan evidente que el cine es parte de nuestra vida cotidiana, que es extraño observar cómo en nuestro país una apreciable mayoría mira con recelo a aquellos para quienes el cine es una experiencia comparable a la de escuchar una partitura de Beethoven, contemplar un cuadro de Lira o leer una novela de Manuel Rojas. Para ellos, el cine es un entretenimiento de los sábado por la tarde, y en la TV., demasiadas veces, las películas son cuentos para la hora de acostarse desti­nados a los adultos, donde problemas que en la vida difícilmente se dan o resul­tan imposibles de resol­ver, apasionan a quienes gustan de los problemas difíciles y de las soluciones fáciles.

Incluso cuando algunos literatos, historiadores, filóso­fos, profeso­res de Bellas Artes y otros intelectua­les -personas que deben tener un nivel más alto de conocimientos- elo­gian las pelícu­las, rinden tributo a la «subcultura» del cine. Para ellos, la caracte­rística más atrayente de las películas es su inge­nuidad y esponta­neidad, y temen que estas cualidades se vean perjudicadas si el cine se somete a la disciplina de otras artes y cien­cias. Opinan, por consiguiente, que el espectador no debe echar a perder su entre­teni­miento aplican­do juicios estéticos. Por el con­trario, debe dejarse llevar por lo que ve en la pantalla y buscar la inmersión total.

¿Por qué hablar del cine como arte?

Un concepto muy distinto acerca de la «cultura» cinema­to­gráfica ha ido adqui­riendo cada vez más fuerza en los últi­mos tiem­pos. Si bien la mayo­ría de la gente considera al cine como un mero pasatiempo, el hecho de que haya sido siempre una forma legíti­ma de arte no pasó inadver­tido, e inclusive fue objeto de artículos y comentarios. La revista «Time», por ejemplo, se refirió en un momen­to a la necesidad de que el intelectual moder­no llegue a ser «versa­do en cine». Elia Kazan declaró alguna vez en una entrevista televi­siva, que cuando quiere buscar estímulo inte­lectual y artísti­co, ir al cine se le con­vierte en una obligación.

Aún en su primera época, el cine no se propuso entretener, sino presen­tar la realidad bajo una nueva luz a fin de percibirla mejor. En los años previos al ocaso del siglo pasado los teóri­cos se preo­cu­paron por descu­brir, a través de la incipiente «cinemato­gra­fía», el funcio­namiento de cosas invisibles para el ojo humano. Gracias a estas primeras expe­rien­cias, el meca­nismo del vuelo de los pájaros y del galope del caballo llegó a ser «mágica­mente» claro. Esos hombres no considera­ban que lo que estaban ha­ciendo fuese arte, pues todo lo hacían en función de la investiga­ción científica. Pero, poco después de estos primeros esfuerzos, los pioneros del cine reconocieron el potencial artístico de la realiza­ción cinematográfi­ca. En las prime­ras décadas de nuestro siglo, creadores admira­bles en sus respec­tivos campos, podían ver en el cine un medio de dar vida a lo que en pintura y escultura es estático, por evidenciar -para las categorías estéticas- el movimiento únicamente a nivel espacial.

Irrumpiría, en el escenario cultural, una nueva forma de expresión dramática. En su apariencia formal, se asemejaría mucho a la repre­sentación teatral, pero, en su esencia esté­tica o por sus caracte­rís­ticas diegéticas, más a la literatura. Sin embar­go, du­rante las décadas del veinte y treinta, Sergei Einsens­tein desa­rrolló una «poética» del cine, señalando que éste no sólo deleita y enseña, como lo hacen las demás artes, sino que también posee su forma, su esencia y su sentido pro­pio.

La inmensa fuerza de la expresión cinematográfica pronto fue utili­zada y reconocida por quienes estaban en condiciones de usarla y por quienes la temían. Lenin y Hitler se valieron enorme­mente del cine para la propaganda entre sus propios pueblos y en todo el mundo. Al obrar así promovieron, sin proponérselo, el avance del arte cinema­tográfico. La historia posterior ha demostrado que el cine es un arte suficientemente rico como para permitir la coexis­tencia de distintos puntos de vista de expresión estilística. He allí el nacimiento y desarrollo de las respectivas escuelas estéti­cas.

Así como la estética literaria estimula tradicionalmente la diversi­dad y la controversia respecto de los «métodos» y «objeti­vos» de la literatura, las teorías cinematográficas cumplen la misma función. Lo esencial es evitar la hipersimplificación de la expe­riencia fílmica. Estar alerta a toda la riqueza conceptual y técnica que contribuye a la realización poética de un buen film, es elevar el cine a su legítimo lugar dentro de nuestra cultura. Saber cómo se hacen las películas, saber cómo el realizador logra conmovernos y entusiasmar­nos, sacudir nuestras fibras más íntimas y llevarnos al borde de las lágrimas recurriendo no sólo a los sentimientos, sino a una serie de medios para proyectar ante nosotros la belleza en su expresión más pura, es transformar el simple hecho de ver una pelí­cula en algo mucho más grande que una aventura y, si la factura poética se inscribe con la obra en los registros de excelencia del arte, en un triunfo…

Apreciar lo que nos gusta equivale a formular un juicio válido sobre el arte; pero tratar de saber por qué nos gusta el arte es descubrir un mundo más rico y más vasto de sensibi­lidad y percep­ción.

El presente proyecto tiene como premisa el reconocimiento de esta situación necesaria dentro de nuestra cultura: El aprendiza­je de una forma de lenguaje que, hoy por hoy, circula desde las entra­ñas mismas del sistema nervioso de la sociedad como un cuerpo hege­mónico de señales. Esto implica el reconocimiento de que nos encontramos a las puertas de una dimensión poco explorada por parte de quienes ignoran, pero sí recepcionan, este mundo de las imáge­nes en movi­mien­to y, al mismo tiempo, de una dimen­sión -aunque no desco­nocida- poco explotada por parte de quienes se valen de él para pronunciar su discurso a la sociedad. Naturalmente, en términos de alcance, el ejercicio de un lenguaje es mucho más efi­ciente si se cuenta con un público educado como receptor del mismo. Contrariamen­te, resulta siniestro pensar que pueda existir algún beneficio por la ignorancia de un público que, de todas mane­ras, le guste o no, deberá asumir la calidad de tal pero con un rango muy bajo, y a veces nulo, de interacción subjeti­va.

La necesidad se fortalece, además, por otra variante: la vertiginosa masificación de los recursos tecnológicos audiovisuales. Un sólo ejemplo: en los países del tercer mundo y/o subdesarrolla­dos, es más fácil que el hogar de una familia de escasos recursos carezca de una buena alimentación, vestimenta o calefacción, que de un aparato de TV y conexión a internet (!!).

Con este Programa pretendemos ir más allá del reconoci­miento de una realidad, fundamentando una acción a partir de nues­tras propias posibilidades profesionales de aportar al enriqueci­miento cultural de nuestro medio. La complementación transdiscipli­naria constituye el fundamento ontológico que encierra esta inicia­tiva, y arranca desde la esencia de lo que es la realización cinema­tográfi­ca: una mancomunión de disciplinas al servicio de una obra.

JUSTIFICACIÓN 

Quizá lo que más complacería a cualquier persona en el ejercicio de su voluntad, sería la posibilidad de juntar en su actividad las tres motivaciones fundamentales que la psicología del hombre libre le otorga por naturaleza: el Deber, el Poder y el Querer. Estos tres parámetros de valoración constituyen el escenario constante de la importancia que le otorgamos a nuestras acciones. El permanente oscilar entre las dudas y certezas que surgen de la conjugación de estos tres motivos, hace que podamos convivir indivi­duos felices, realizados, indiferentes, desdichados y fracasados de sí mismos. Así, en el plano estrictamente social, la aplicación valórico-ética que hagamos de las posibles conjugaciones, se extien­de en su análi­sis hasta poner en relación a los individuos con sus condiciones culturales de existencia que, en sintético rigor, no son más que las diferentes formas de organización económi­ca, política y del conoci­miento que la sociedad se ha dado para fun­cionar como una base sobre la que cada uno de los hombres pueda elevar sus propios destinos, desarrollando su voluntad más allá del sobrevivir. En este terreno, de lo social, de la cultura, hablar de Deber no significa otra cosa que actuar reco­nociendo necesidades para el desarrollo; hablar de Poder no es sinónimo de control sino de capacidad constructiva y, finalmente, hablar de Querer no es más que la unidad del espíritu puesto en la escena del actuar con liber­tad.

En este contexto, el espíritu que nos mueve es impulsar un trabajo de corto, mediano y largo alcance, tendiente a la enseñanza, difusión y desarrollo de la expresión audiovisual y de la cultura cinematográfica. Quiere, más allá de incitar a la refle­xión sobre la importancia o radicalidad de esta problemática artís­tico-cultural, constituirse en una propuesta seria tendiente a aunar voluntades capaces de generar los impulsos motrices necesarios para la realización, uniendo -de paso- el deber, el poder y el querer, en una misma motivación.

Así, estar alerta a toda la riqueza conceptual, poética y técnica que contribuye a la realización de un buen filme, será elevar al cine y a la expresión audiovisual a su legítimo lugar en nuestra cultura. Saber cómo se hacen las películas, cómo los realizadores logran conmovernos y entusiasmarnos, sacudir nuestras fibras más íntimas y llevarnos desde la sonrisa hasta el borde de las lágrimas, recurriendo a una serie de medios para proyectar ante nosotros la belleza en su expresión más pura, será transformar el simple hecho de ver una película en algo mucho más grande que una aventura; y si ello nos impulsa a dar el salto hacia la realización, en un triunfo.

Apreciar lo que nos gusta equivale a formular un juicio válido sobre el arte. Pero saber por qué nos gusta el arte, es descubrir un mundo más rico y más vasto de sensibilidad y percepción.

Desarrollar la capacidad artística e interpretativa que se necesita para apreciar el arte cinematográfico y audiovisual, es un trabajo largo que de paso involucra el aprendizaje y práctica disciplinada de todo un lenguaje. Eso es este Proyecto y la vida… Cultivar un gusto por el arte cinematográfico, despertar un interés cultural, expandir la percepción y arrojar luces respecto de la capacidad que tiene cada uno para gozar plenamente de la experiencia audiovisual cinematográfica, es la intención de este proyecto.

Embelesado por la estética de la acción social y tratando de situar al Instituto Nacional como el foco inaugural de esta empresa para que pueda irradiarse a la totalidad de la educación chilena, el espíritu del presente Proyecto es el deseo de querer impulsar un trabajo cultural de corto, mediano y largo plazo, tendiente a la enseñanza, difusión y desarrollo de la expresión audiovisual y de la cultura cinematográfica. Quiere, más allá de incitar a la refle­xión sobre la importancia o radicalidad de esta problemática artís­tico-cultural, constituirse en una propuesta seria capaz de generar los impulsos motrices necesarios para la Realización Audiovisual en los jóvenes. Para ello el Proyecto-Escuela debe funcionar como una gran voluntad que da una oportuni­dad defini­tiva a la sensibilidad y a las pasiones de nuestra cultura, deposi­tando en el cine y en la expresión audiovisual, la piedra angular para el ulte­rior desarrollo de la pasión y del gusto de un pueblo…

Con esta iniciativa pretendemos ir más allá del reconoci­miento de una realidad, fundamentando una acción a partir de nues­tras propias posibilidades profesionales de aportar al enriqueci­miento cultural de nuestro medio.

Finalmente, la complementación transdiscipli­naria constituye el fundamento ontológico de esta inicia­tiva, y proviene desde la esencia misma de lo que es la realización cinematográfi­ca: Una mancomunión de disciplinas al servicio de una obra.

Con esta iniciativa queremos catalizar una volun­tad colectiva superior ­para la consecución de los objetivos propuestos. Quere­mos construir una volun­tad conju­gada que debe, puede y quiere darle una oportuni­dad defini­tiva a la sensibilidad y a las pasiones de nuestra cultu­ra, deposi­tando en el cine y la expresión audiovi­sual, la piedra angular para el ulte­rior desarrollo de la pasión y del gusto de un pueblo…

Como punto de llegada, todo lo que la sensibilidad y los es­fuerzos reales hayan ido haciendo por los objetivos. Como punto de partida, este proyecto inicia con la transmisión de un espíritu, pasión y voluntad de sus ejecutores.

La investigación en curso  pretende  hacer  un  seguimiento  de  los  siguientes  formatos: cine,  video  y multimedia  y al  género  narrativo del  documental. También se  incluye  la  televisión  como  formato  de producción audiovisual educativa.

La  investigación  que  se  propone  será  abordada  desde  tres  ejes:

  1.  Producciones  audiovisuales  realizadas  dentro  del  aula  escolar  por  maestros  y alumnos.
  2.  Producciones  realizadas  por  profesionales  de  los  medios  audiovisuales  y  empresas  o corporaciones  productoras,  con  intenciones  pedagógicas.
  3. Producciones  realizadas  y  financiadas  por  instituciones  educativas  o  entidades gubernamentales.

 

  1. OBJETIVOS

OBJETIVO  GENERAL

Hacer una investigación escrita acerca de la importancia de la enseñanza del lenguaje audiovisual, asi como las temáticas, métodos,  alcances  y repercusiones  de  las producciones audiovisuales realizadas con  fines  educativos  y/o  didácticos.

OBJETIVOS  ESPECÍFICOS

  • Realizar  el  análisis  y  descripción  de  la  información  cuantitativa  y  cualitativa  recolectada a  partir  de  la  aplicación  de  instrumentos  a  los  agentes  e  instancias  involucrados  en  el desarrollo  del  audiovisual  educativo  y  sus  dimensiones  pedagógicas.
  • Adelantar un  primer  estado del arte sobre el audiovisual educativo.
  • Establecer en que géneros narrativo y modelos audiovisuales se generan productos con intenciones  pedagógicas.
  • Consolidar  la  información  sobre  el área audiovisual que desde los ámbitos social, cultural, educativo  y  artístico,  posibilite  la  generación  de  nuevo  conocimiento  y  devele  las problemáticas  inherentes  a  su  realidad  para  la  búsqueda  y  formulación  de  planes, políticas  y  proyectos  que  contribuyan  al  fomento  de  esta  práctica  social  y  artística.

INTERROGANTES A TRABAJAR

 ¿A qué tipo de producción nos referimos cuando hablamos del  audiovisual con intenciones educativas?, ¿En  qué  consiste?

  • ¿Sobre  que  tipo  de  temáticas  o  necesidades  gira  el  audiovisual  pedagógico?
  • ¿Cuál  es  su  método  y  de  dónde  toma  sus  modelos?  ¿Qué  facultades  moviliza?
  • ¿Cómo  defender  la  validez  de  la  producción  audiovisual  sujeta  a  determinadas  normas  y susceptibles  de  ser  enseñadas?
  • ¿Existe  producción  audiovisual  y  multimedia  específicamente  educativa?
  • ¿Cuál  es  la  correspondencia  entre  los  contenidos  curriculares  y  el  uso  de  las  nuevas tecnologías?
  • ¿Cómo  introducir  el  audiovisual  como  método  legítimo  dentro  de  las  guías  de  cátedra de  las  asignaturas?
  • ¿Cuáles  políticas,  planes  o  programas  gubernamentales  existen  desde  el  sector  cultural  y  educativo?
  • ¿Cuáles son los espacios de difusión y exhibición de los productos audiovisuales educativos y culturales?
  1. METODOLOGÍA

Cualitativa,  recopilando  información  en  libros  y  fuentes  especializadas  en  el  tema,  revistas indexadas,  así  como  en  documentos  de  estudio  correspondientes  a  la  formación  profesional,  en investigaciones  y  en  la  experiencia  personal  de  la  investigadora  en  docencia  y  dirección  de trabajos  de  grado  en  educación  artística  audiovisual.

Se  empezará  bajo  esta  directriz  para  delimitar el  objeto  de  estudio:  marco  teórico, muestreo,  investigación  de  campo.  Primero  de  manera inductiva  y  luego  deductiva.  Apelando  a la recopilación  de  información  (leer,  pensar,  buscar, relacionar  datos,  argumentos,  conceptos) paralelo  a  una  teoría  fundamentada.  Bajo  el  marco  de un  trabajo  cooperativo  y  una  vigilancia epistemológica  constante.

 RESULTADOS  ESPERADOS

Los  resultados  esperados  serán  la  investigación  escrita,  un  documento  donde  se  expondrán  los resultados  y  las  preguntas surgidas  de  la  investigación  sobre  el  estado  actual  del  área audiovisual  educativa  en  sus  dimensiones  de  investigación,  creación (realización),  formación, circulación  (exhibición)  y  fomento.  A  partir  de estas  se  espera  generar  reflexión  y  debate  en torno  a  la  situación del  audiovisual  educativo  y  abrir  posibilidades  para  el  fortalecimiento de  las propuestas  planteadas  entorno  a  este  género.

DESCRIPCIÓN  DEL  PROYECTO

Los logros en el tiempo tienen una evidencia teórica de corto, mediano y largo plazo. Dichos logros deberían manifestarse, necesa­riamente, en aspectos claves de la dinámica social, tan claves que -de manera casi obvia-, redundan con la importancia de llevar a cabo la tarea. A saber:

  • Dentro de lo que es la tradición educacio­nal, en los estu­dian­tes, el desarrollo de una capacidad de lectura de seña­les igno­radas mediante un plan de aprendizaje acumulativo; por otro lado, el desarrollo -no acumulativo- de la sensibilidad poética frente a la expresión y a la creación audiovisual/cinemato­gráfica que, de paso, involucra una optimización en el uso de los recursos tecnológicos audiovisuales en la educación; finalmente, y como una consecuencia de orientación institucional, el fomento a la creación de instancias académicas superiores, que permitan a los estudiantes perfeccionarse profesio­nalmente como realizadores, como educadores o como técnicos especializados en algún aspecto de la cultura audiovisual/cinematográfica.
  • En el plano Artístico Cultural y como fruto de una política educacional simultánea, el aporte al despegue definitivo de la realización cinematográfica en nuestro medio, como a la consoli­dación de una industria en este sentido.
  • En el campo de la Política Cultural y de Comunicacio­nes, y vinculado con el punto anterior, el fomento para la Produc­ción, Distribución y Venta, tanto a nivel nacional como internacio­nal, de Proyectos o Programas de difusión e interés cultural en formato cinematográfico, incorporando a las cadenas de TV y a otras institu­ciones de peso específico en el campo Comunica­cional y Finan­ciero, como socios de gestión para su realización; pensando, además, en la rentabilidad de los Proyectos como incentivo para la inver­sión.

Los pilares iniciales sobre los cuales cimentaremos dichos logros se apoyarán sobre proyectos piloto para cada una de las áreas que abarca el Programa, como un primera fase.

Estas áreas son:

  1. Educación.
    • A nivel de Estudiantes.
    • A nivel de Profesores.
  2. Realización.
    • Producción, Distribución.
  3. Documentales:          
    • Creación de un «Programa Audiovisual Transdiscipl­inario de Inves­tigación Documental».
    • Producción, Distribución.
  4. Editorial:
    • Textos de Estudios: Complementarios área 1.
    • Libros de Literatura: Complementarios área 2.
    • Revista de Cine y Educación.
  5. Filmoteca